viernes, 12 de febrero de 2010

Discapacitado temporal de un dedo

No somos conscientes de la falta que nos puede hacer un simple dedo hasta que este nos falla. Ayer mientras me preparava un vocadillo de atún, hubo un momento en el que mi mente se desconcentró para prestar atención a un compañero que hablaba por la radio. Momento inoportuno, pues era cuando manipulaba el “abrefácil ¿avrefácil? ¡pues no tienen guasa esas tapitas y esas anillas!. Cuando hacía mis primeros pinitos como manipulador de alimentos en mi cocina, el solapín de una lata de aceitunas se vino conmigo y tocó usar ese cacharro tan extraño y por cierto, cada vez menos usado llamado abrelatas.

Vueno, estábamos en lo de la lata de atún. Yo pensaba que no iba a sangrar, pero al momento, comprendí que acababa de hacer, una inesperada donación de mi sangre vética del grupo A positivo a la cocina y sus alrededores pues más que la yema del dedo índice, parecía que le havían cortado el gañote a un pollo de corral. El show llegó cuando salí a la calle a la hora de pagar, picar en el autobús y redactar, que es donde noto más la falta de mi queridísimo dedo índice de la mano izquierda con el que pulso letras como nuestra querida f. No me atrevo a quitarme la tirita que anoche con mucho cuidado me colocó mi vecina, quién pensaba iba a verla para que me curase y no para ver como estaba de su gripe, pues por la tarde lo hice y la sangre, casi vaja por la ventana y llega al Guadalquivir que pasa muy cerca de la radio.

Termino aquí este ejercicio mecanográfico con más faltas de lo normal, el cuál me ha llevado hacerlo casi 20 minutos por la falya de un simple dedito. Cojo es quién tiene una pierna menos, manco el que le falta un brazo ¿y yo que soy por unos días?. Mi dedo índice izquierdo, tiene que estar el domingo al 100% para agarrar el tostón y pelar las sardinitas en Chucena.

Pd: El autor de este vlog no se hace responsable de las muchas faltas de ortografía aquí plasmadas por mi incapacidad temporal. Quién las recuente y quiera decirlo en un comentario para así reírnos todos, será premiado con un boli que no pinta, una goma de borrar gastada, un mechero sin piedra y un bonobús mensual de TUSSAM agotado del año 92

lunes, 8 de febrero de 2010

cuando el oyente pasó al otro lado del receptor

Con un poco de retraso, os dejo mi parte de novedades. Ya el lunes al volver intenté hacerlo pues me sobrevino un brote de inspiración provocado por la euforia del primer día, pero me secuestraron en el skype y finalmente, a eso de las 11, el sueño me ganó. Por eso si habéis intentado entrar desde otro blog no habréis podido, pues cuando intenté guardar el borrador, el sueño me atontaba tanto que le di al botón que no era y tuve que corregirlo rápido, con lo que ya el título de la próxima entrega, quedó a la vista. No lo he cambiado, porque resume perfectamente la sensación del primer día bueno, más bien, de la primera tarde.

La presentación duró muchísimo menos que la espera en aquellos confortables sofás junto a la recepción. Una vez pasamos el pertinente control de seguridad, tuvimos tiempo más que de sobra para con caras de inquietud, reencontrarnos, o conocernos. Una vez más, tuve exceso de memoria, pues conocía a una de las compañeras aunque no hablábamos desde mi año sabático que fue cuando ella empezó la carrera y claro, aún más perpleja se quedó la pobre cuando hablando, le di datos que indicaban nos habíamos visto antes. Cada día, me pregunto más si esos excesos son buenos o malos, pues a veces tengo la sensación de que pueden llegar a asustar. El reparto ha sido muy flexible: informativos, programas y yo dejo el tráfico y la actualidad local sevillana para pasar al deporte, como quería, pues después de 6 meses siguiendo la línea editorial del ABC y sus brazos multimedia, me apetecía cambiar y probar algo quizá menos corrompido.

Los primeros pasos se dieron esa misma tarde, así que tocó hacer tiempo, ir a casa a comer y volver de nuevo. Una vez entré en la redacción, me sentí como en familia. Aquellos que me daban la mano y me deseaban suerte, eran los mismos que me acompañaron tantas veces mientras desayunaba, me duchaba o dormitaba la siesta. Eso ha hecho que ya algunos, me hayan puesto el mote de EL OYENTE, pues aunque no soy el típico que está todo el día llamando a la radio, recordaban mis intervenciones en algunos programas opinando sobre el Betis, el desastre de Lopera, o el exceso de información merengona y culé que nos toca sufrir.

Aquella tarde, no hice mucho, sólo saludar, leer un poco por si tenía la suerte de trabajar, y entrar en el estudio para ver como se realizaba en directo la Mirilla deportiva. Cuando llegaron las 8, tuve ganas de quedarme allí más tiempo, pero tampoco había mucho que hacer, lo que me hizo fichar con más ganas a eso de las 3 de la tarde de ayer y hacer con gusto el trabajo que al fin, se me encomendó. También, al segundo día, llegó al fin mi bautizo radiofónico en el programa de las 7 y de paso, seguí conociendo a gente ya conocida e importante. A este paso, con tanto lujo, me voy a volver un tipo insoportable, lo que viene a ser un pobre harto de pan. La jornada, terminó con una vuelta a casa en el coche del gran Tato, quién desde que nos saludamos, no ha dejado de volcarse y ayudarme para que mis progresos sean mucho mayores y mi estancia, aún más agradable. Hoy, en cuanto fiche, ya tengo trabajo, lo que hará no me quede de brazos cruzados esperando a que el jefe me mande. Como buen periodista, al quedarme sólo, anduve un rato detrás de la noticia para que lo de hoy, salga perfecto o al menos, casi pues aunque sólo estoy empezando aquí, no puedo desaprovechar estos 3 meses en un lugar que para mi ha sido una meta a alcanzar. Ahora, me toca renovar las ilusiones para seguir tras mi sueño, corriendo ese riesgo tan maravilloso de lograrlo. De momento, ya lo voy consiguiendo, pero aún, tengo que conseguirlo.

De vuelta al tajo

El pasado día 31, como ya garabateaba por aquí en una página atrasada, me despedía de mis compañeros de Punto Radio. Ese ratito vivido tras terminar el informativo, se hará grande y no lo olvidaré nunca. Hoy, voy a un lugar casi casi familiar, pues no es la primera vez que paso el control de seguridad, espero junto a la recepción a que llegue mi turno y mientras tanto, observo a ver si el aire me trae alguna voz conocida gracias a las ondas. La última vez que entré allí, mientras esperaba a subir para grabar una entrevista de esas egocéntricas en las que toca hablar de uno mismo para decirle a los que están al otro lado que los vasos de agua no cubren tanto como ellos piensan, me dije una vez más, pero con más fuerza: “aquí tengo que terminar trabajando yo”.

En algo más de 2 horas, volveré al antiguo pabellón de Andalucía de la Expo 92. Me volverán a entrevistar pero esta vez, no será para hablar de mi y mis circunstancias, será para al menos durante 3 meses, ser un humilde becario que quiere aprender, seguir realizándose como persona, avanzar en esta profesión tan maravillosa y seguir teniendo ganas de luchar por lo que siempre he querido. Desde hoy, si todo sale bien, Canal Sur Radio también será mi casa y ocupará un lugar especial en mis recuerdos pues ya se sabe, los primeros pasos nunca se olvidan o al menos, no deben.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Incumpliendo las normas

Queda prohibido

Llorar sin aprender
Levantarte un día sin saber qué hacer
Tener miedo a tus recuerdos

No sonreir a los problemas
No luchar por lo que quieres
Abandonarlo todo por miedo

Queda prohibido
No demostrar tu amor
Hacer que alguien pague tus deudas
El mal humor

QUEDA PROHIBIDO
Dejar a tus amigos
No intentar comprender lo que vivieron juntos
Llamarles sólo cuando los necesitas

QUEDA PROHIBIDO
No ser tú ante la gente
Fingir ante las personas que no te importan
Hacerte el gracioso con tal que te recuerden
Olvidar a la gente que te quiere


Queda prohibido
No hacer las cosas por ti mismo
Tener miedo a la vida y a sus compromisos
No vivir cada día como si fuera el último suspiro

QUEDA PROHIBIDO
Hechar a alguien de menos sin alegrarte
olvidar sus ojos, su sonrisa
todo porque sus caminos han dejado de abrazarse
Ovidar su pasado y pagarlo con su presente

QUEDA PROHIBIDO
No intentar comprender a las personas
Pensar que sus vidas valen más que la tuya
No saber que cada uno tiene su camino y su dicha

QUEDA PROHIBIDO
No crear tu historia
No tener un momento para la gente que te necesita
No comprender que lo que la vida te da, también te lo quita

QUEDA PROHIBIDO
no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual
Pablo Neruda



por todo ello, ruego a las autoridades competentes de juzgar el cumplimiento de estas normas, se personen en mi domicilio pues en esta fría mañana que tanto me pesa, noto como estoy infringiendo algunas (no todas) de estas prohibiciones. Quizá a lo largo del día, iré cumpliendo más estas reglas pero ahora, siento que no puedo porque una fuerza superior, pretende arrastrarme para no hacerlo.

jueves, 28 de enero de 2010

Capeando la crisis

Hace unos años, cuando mi madre todavía estaba bien, si me decían que el tema de la búsqueda de empleo estaba fatal de los fatales como ahora, me sentaba a esperar pensando bueno, ya vendrán tiempos mejores total, vivo bien. Ahora, el hacer eso es algo que me he propuesto prohibírmelo terminantemente pues el hacerlo, me llevaría a consecuencias no deseables para mis más allegados. Como escribo en una hora crítica aprovechando un desvelo, no sé si decir hoy o ayer bueno, este 27 de enero, ha sido un día en el que puedo sentirme muy afortunado. Por la mañana, fui a una entrevista para entrar en un periodiquillo hasta entonces desconocido para mi en el que me han ofertado unas prácticas. La incorporación, sería inmediata pero no podrá serlo hasta que mi querida madre, descanse también en paz burocráticamente hablando que por suerte, es algo que esta semana, veo más cercano que la pasada, aunque todavía queda mucho por hacer.

Con este trabajo de precario que podría terminar si todo sale bien en mi primer contrato, hago una incursión en el medio escrito, algo que hasta ahora no había hecho. La historia no termina aquí, pues por la tarde he estado en el café central reunido con un buen compañero de mi etapa en Punto Radio y sin embargo buen amigo, para darle forma a un proyecto periodístico que por ahora no es más que un mero feto pero que si todo sale bien, será apasionante, atractivo y sobre todo sobre todo, interesante y singular por sus contenidos innovadores. Como esta historia anda un poco parada, no desvelo más no vaya a ser que se nos gafe todo por hablar más de la cuenta. Para más información, sólo os bastará con seguir este blog y a su debido tiempo, os iré comentando la gestación de este nuevo niño que tiene la forma de producto periodístico y la voz de una radio casi desconocida. En estos tiempos tan raros, sólo quiero vivir el presente sin olvidarme del futuro, aprovechando así, todas las oportunidades que me vayan surgiendo para dentro de unos años poder decir con orgullo, que no soy torero ni me gustan las corridas, pero a crisis y a convulsiones, les corté las orejas y el rabo y por ello, me sacaron a hombros por la puerta grande, pues aunque me lo pusieron difícil, tuve los reflejos suficientes para que no me dieran una cogida mortal.

sábado, 23 de enero de 2010

Transición obligada

Conforme van pasando los días, uno va aterrizando en la nueva vida a la que el maldito cáncer me ha empujado al ganar su batalla contra mi madre. Conforme me despierto cada mañana, noto que mi corazón está más inundado de lágrimas. Solvento con toda la madurez, entereza y realismo posibles, las distintas preguntas que vienen surgiendo. Por suerte o por desgracia, he tenido tiempo más que suficiente para buscar respuestas y aclarar la futura situación que ahora es ya presente. Lo más difícil de todo, es buscar la paz burocrática del difunto dirigiéndonos cada mañana a los edificios administrativos y además, luchar con el empeño materialista de algunos por desacerse a toda costa con las cosas que hasta ahora, sin molestar, han sido parte de mi casa. Esos mismos, con toda su buena intención quieren darte la vida que ellos consideran la mejor y te imponen sus decisiones y yo, que no quiero buscar problemas ni polémicas, sin querer las acato a regañadientes. No tengo fuerzas para decir que por favor, me dejen vivir pues quizá, el hacer eso, haga que tome el camino equivocado. Sólo quiero seguir adelante, ahora un poco más despacio y luego, ya veremos para poder vivir. Quiero ser yo el que tome las decisiones ahora que puedo y soy mayor, quiero asumir la responsabilidad de cometer mis errores y no quiero, que esos que tanto empeño tienen en imponer, cuarten la libertad que yo siempre he tenido junto a mis padres. Ahora que puedo, quero una vez me recupere, seguir siendo libre y elegir mi futuro y que el que tiene su vida allá al otro lado, la siga teniendo y me respete, que es lo que yo siempre he hecho con él. Ahora, soy consciente de lo complicado que es vivir pero no por eso, voy a tirar la toalla. Ojalá, dentro de unos años, pueda aplaudir para mis adentros y celebrar que gracias a mi y a los que me arroparon, he llegado mucho más lejos de lo que pensaba.

lunes, 18 de enero de 2010

El Viaje Definitivo

Querida madre:

Ayer fui a verte como todos los días. Estuve toda la tarde pero no pude encontrar unos minutos de soledad que nos unieran como sucedió en días anteriores. Tras un café en buena compañía, y cuando las farolas de la calle ya llevaban un par de horas encendidas, decidí volver a casa. Como no habíamos podido hablar en silencio, estaba agobiado y al llegar a ese hogar que tu abandonaste para siempre un martes 23 de diciembre, busqué algo que me relajara sin encontrar respuesta. Antes de salir de la minúscula habitación del hospital te dije como siempre hasta mañana, pero ese mañana, no llegó ni llegará. Mientras el sueño me abandonaba por un sobresalto, a 11 Kilómetros de mi habitación, de tus ojos brotaban un par de lágrimas y tu corazón se paraba para no arrancar nunca más, harto de tanto dolor provocado por el maldito cáncer, que minó hasta el último rincón de tu cuerpo.

Hoy, por la mañana temprano, al despertar no consulté el reloj ni encendí la radio. Lo primero que hice, fue atender al teléfono que sonó por sorpresa. Desde el otro lado, me informaban de tu partida, de tu viaje definitivo que acababas de emprender. Por suerte, he tenido tiempo más que suficiente para madurar esa noticia y no me ha caído como un jarro de agua helada. Este 17 de enero en el que el cielo de Sevilla no lloró como en días anteriores, lo recordaré siempre por la cantidad de gente que se acercó al tanatorio a despedirse de ti. No sé si es porque eres mi madre, pero el caso que no he visto a tanta gente congregada en una situación similar. Siento si no he estado mucho tiempo en la habitación frente a la cristalera donde te encontrabas, pero he preferido evitar el llanto contagiado por las tías que como tu sabes, tienen una forma de ver las cosas que tu y yo no compartimos, pues para ser fuertes no hay que ser, como son ellas, aprendices de plañideras. Como tu siempre has dicho, “no vamos a ser iguales que ellos” y por eso, mi mejor homenaje, más que estar sentado pensando en los motivos que al dios al que ellas tanto rezan a diario me da para no creer en él, ni en la santa iglesia, era estar fuera con los que te abrazaban fuerte y recordaban todo lo mucho y bueno que dejas atrás. No quiero arrancar la tierra parte a parte, a dentelladas secas y calientes. Prefiero, al menos por el momento, quedarme con tu recuerdo, con ese sabor a despedida que nunca llegó para no hacer el futuro tan duro. Quiero recordarte por tu jardín florido, por tu manguera que regaba los naranjos de la calle y por los pájaros que en las tardes de primavera, se posaban y espero lo sigan haciendo, frente a tu puerta de la calle Firmamento que desde ahora, es más mía.

Como por desgracia, este viaje es ya definitivo aunque precoz, no quiero obligarte a retornar junto a nosotros. Sólo anelo, que el paso del tiempo: los días, el viento, los olores, las voces y en definitiva las pequeñas cosas, me engrandezcan tus recuerdos y que me acompañen allá donde vayas. Hace mucho que no hablamos como antes, pero tu sabes que hemos dejado muchas cosas pendientes por hacer y por vivir juntos. Espérame, pues yo como tu, dentro de mucho, como todos los que aquí habitamos, también emprenderé mi viaje y cuando nos reencontremos será para no separarnos nunca jamás pero madre, mientras aprende y vive las nuevas cosas que allí encontrarás pues quiero tardar en ir allí para así tener más cosas que llevarme y regalarte por todo lo que dejas y dejarás. Ya no tendré a quién besar por las mañanas pero tranquila, estoy en conversaciones con el viento para que esa sana costumbre no se pierda y te lleguen cálidos como siempre.

jueves, 14 de enero de 2010

Un cuento para pensar

En un blog que me recomendaron hace unos días, concretamente el sábado 19 de diciembre en la ciudad de Madrid con un frío que calaba hasta el último rincón de los más de 4000 cuerpos allí presentes, aparece este interesante cuento con un doble sentido muy bueno y que si lo cogemos bien, podremos comprender la situación actual de la ONCE, esa organización que no hace mucho, fue más importante que el mismísimo Corte Inglés. Dedico esta historia, al señor Máximo, que trabaja en prensa de LIPASSAM y al señor Rafael, que es trabajador (no se si periodista, al menos el martes cuando fue a pagar en el Arturo se le vio un carnet de este periódico) quiénes todavía piensan que Onda Cero, pertenece a la Organización Nacional de Ciegos españoles, como en 1999 y con toda su buena intención, me recomendaron fuera primero a la ONCE para que me colocasen allí. Hay, si todo fuera tan fácil amigos, seguro que no andaría echando currículos por todos sitios.

Había una vez unos cuantos granjeros que apenas tenían para vivir. Decicidieron unir sus fuerzas y crear una buena granja de gallinas. Con ella se pretendía vender huevos y así mejorar sus condiciones económicas. La granja era una cooperativa que pretendía dar trabajo a todos los miembros de las familias que la crearon. Para ello escribieron unas normas donde se recogía todos sus fundamentos.

Decidieron repartirse el trabajo, y eligieron a un granjero para que organizara a los trabajadores y las cuentas. Todo iba muy bien y en pocos años la granja producía tantos huevos que todos los miembros de cada familia vivía holgadamente e incluso llegaron a crear una escuela y becas para sus hijos.

El granjero que hacía de presidente de la cooperativa fue colocando a todos los miembros de su familia en la oficina donde se organizaba el trabajo y la economía. Por supuesto, ellos se aumentaron sus sueldos escandalosamente, sin decir cuánto cobraban. Este presidente al verse manejar tanto poder y dinero cayó víctima de la codícia de tal manera, que se las ingenió a base de amenazas y favores para ir cambiando las normas de su fundación, y así se fueron enriqueciendo todos los miembros de su familia, y vivir del cuento con toda esta historia, mientras el resto iba viendo como perdían su poder económico.

Las demás familias se daban cuenta de la situación y cuando intentaban hacer alguna cosa, la familia del presidente se las ingeniaba para acallar sus voces mientras seguía cambiando las normas y así llegó el momento que dejaba a las otras familias sin trabajo en la granja. Llegó incluso a vender y regalar gallinas, y los trabajadores que quedaban estaban explotados. Las gallinas que iban quedando no podían producir tantos huevos, aunque se las presionaba para ello. Las gallinas fueron muriendo exhaustas y como no había nuevas que produjesen huevos, acabó por crearse una situación insostenible.

Al presidente y a su familia no les importaba esta situación porque ellos ya se habían enriquecido.
Así que al final sólo se podía ver un cartel en la puerta de la granja que decía:
"Esta granja se cierra por falta de huevos"

martes, 12 de enero de 2010

Simplemente, gracias

Hace un tiempo, cuando mi vida iba sobre ruedas y no tenía nada que lamentar, me quejaba amargamente con los de más confianza de que me sentía sólo y rodeado de gente. Una sensación de cabreo con todo lo que me rodeaba, me acompañó durante mucho tiempo. Ahora, que las cosas no van tan bien, pienso todo lo contrario. No camino sólo. Envío más llamadas y mensajes que recibo en mi móvil, pero he descubierto que junto a mi, hay mucha gente con la que puedo contar para lo que necesite y que sin andarse con muchas palabras, me han demostrado que me apoyan, me ayudan y me arropan para que el frío interior cuando pase lo que parece ocurrirá, no me haga enfermar.

Gracias, por todas las llamadas que recibo a diario, que hacen salga por un rato de la habitación para volver a entrar renovado, gracias por vuestros mensajes de apoyo, por vuestras propuestas para salir, por acercarme en coche cuando lo he necesitado, por los cafés que dan pié a una charla y como no, gracias, por tenerme ocupado aunque tenga ganas de tener el salón de casa para mi solito en lugar de estar en la calle cenando o tomando copas en el dragón verde, pues ya tendré tiempo como bien decía el sábado pasado de tener toda la casa para mi. En fin, tengo la malísima costumbre de no decir todas las veces que debiera la palabra protagonista de esta página que ahora escribo, pero hoy quiero hacerlo para que sepáis que aunque no lo digo, es algo que siento y que no olvidaré todo lo que en estos momentos estáis haciendo por mi. No quiero terminar sin agradecer a los que por sorpresa, me han demostrado lo grande que es su corazón haciéndome ver, que estaba equivocado en la idea que tenía de ellos como personas.