jueves, 7 de enero de 2010

risas y risas

Como cada tarde, (y ya van 15) he ido a visitar a mi madre al Virgen del Rocío. La rutina se ha repetido: un ratito en el sillón, otro junto a la cama… y así se han pasado las 3 horas desde las 5 hasta las 8. A eso de las 6, estaba levantado hablando junto a ella y le ha venido un ataque de tos mucosa tipo oya a presión que le acompaña desde hace 2 o 3 días. Inconscientemente, a mitad del ataque casi con ahogo, me ha venido la risa tonta y yo claro, escodiendo la cara y aguantando la respiración para que aquella risa inoportuna sin carcajada, desapareciera lo antes posible pues no era nada coherente estar ahí destornillándome mientras a mi pobre madre le faltaba el aire.

No es la primera vez que me ocurre algo así. De pequeño, era tan travieso que me reía con el llanto de los niños y esto de la tos empezó a ocurrirme ya de más adolescente, quizá porque un amigo y yo imitábamos a los viejos fumadores de ducados que montaban en el autobús urbano y a él, le gustaba mucho como hacía ese sonido bronquítico putrefacto que sale a raíz de fumar mucho y durante muchos años. A raíz de aquél cachondeíto, un día a una señora mayor (no fumadora) le vino un ataque, yo recordé nuestra gracia y me aparté para que no me vieran.

Otros casos de risa inoportuna pueden ser las caídas aunque esas, al contrario de casi todo el mundo no me hacen poner cara de niño travieso como las toses agónicas o cosas más escatológicas. ¿Y a ti, que es eso que te hace reír cuando no se debe?. ¿Se te ha escapado una sonrrisa en un velatorio y has tenido que disimularla?. Reír es maravilloso aunque a veces, puede llegar a ser algo muy embarazoso que nos puede acarrear problemas si no nos reprimimos.

miércoles, 6 de enero de 2010

Días de empacho

Estos días que hoy terminan, son para mi los que más se repiten de todos. Como cuando llegas a un banquete, cojo las fiestas con ganas porque me rencuentro un poco conmigo mismo, aprovecho para intentar retomar el contacto con quienes lo perdí por dejadez, ejercito mis mandíbulas y estoy en compañía de familiares y amigos que quiero. Hasta la nochevieja todo bien pero luego, una vez me tomo las uvas y celebro la entrada del nuevo año, cuando me levanto el día 1, siempre siento el mismo deseo, el mismo empacho. Desde ese día y hasta hoy, solo quiero que se acaben estas “¿fiestas?”.

Los primeros días de enero son como los últimos de diciembre, no sabes si es martes, si se trabaja… y al fin, llega el 5. Todos salen a la calle a recoger caramelos, a contagiarse de la ilusión infantil y yo, me detesto a mi mismo, y siento nostalgia. Como decía Manuel Machado, quiero volver a ser niño para sentir ese pellizco que dan los magos de oriente. Este año han sido otras circunstancias pero los pasados, como los que me rodean no lo sienten, me quedo sólo con esas ganas. Sólo y casi incomprendido, porque unos dicen que eso es una cosa infantil y otros no saben esperar al día seÑALADO PARA DAR LOS REGALOS. Cuando todavía mi madre se encontraba bien de salud, conseguí transmitirle esa ilusión y un año, recibí mis presentes en el salón tal día como hoy por la mañana. Por mi parte, sus regalos los dejaba en casa de mi vecino para entregárselos en su momento. Este año, no ha podido ser y por eso, ayer no pude soportar la hora de los fósforos de Carlos Herrera pues me invadían la pena y la rabia y hoy, tras mirar la hora, encendí mi transistor y lo apagué al poco pues en todas las emisoras salían niños y otros no tanto, contando lo que les habían traído esos tres hombres mayores que trabajan una noche al año y de los que luego no sabemos nada más hasta el momento de escribir la carta con los deseos materiales. Una gran tristeza me vino esta mañana al notar, que sentía rabia, de aquello que a los demás alegraba porque yo no la tenía y eso me hizo desear con más fuerza que las horas pasasen rápido para dar paso de nuevo a la rutina y a la llegada de las rebajas, pues no hay nada más ruín y doloroso, que entristecerte con lo que alegra a los demás. Por eso, aprovecho y si el rey Melchor que es mi favorito o los 3 juntos leen esto ya dejo mi petición para los próximos 365 días.

Queridos reyes magos:
Hace muchos muchos años que no os escribo, pero todos los años me acuerdo de vosotros. Seguro que como sois mayores y sabios, os acordaréis de mi, de cuando era un mico de 6 años que os escribía allá por octubre, cuando en Radio Sierra Norte empezaban a anunciar los mantecados de Cazalla con la canción de navidad de Perales de fondo. Siempre me tragísteis todo lo que pedí incluso hasta me dejábais gratas sorpresas. Sé que sois buenos y tenéis un gran sentido del humor, pues un año, al final de la carta, os puse en una posdata que a mis padres les tragéseis carbón y el deseo se cumplió; al final fui yo el que se terminó zampadno los dos pedrosos poco a poco, noche a noche cuando el hambre se me presentaba de madrugada algo, que todavía me sigue ocurriendo.

Este año, os vuelvo a escribir pero no os pido cosas materiales. Como mi fe es nula y esas historias del niño aquél al que le disteis oro incienso y mirra me suenan un poco a hueco, os pido para el próximo año que me traigáis mucha ilusión, alegría y sobre todo, que los malos sentimientos, no me afloren como hasta ahora en vuestro gran día. En definitiva, que la alegría y la ilusión que hasta ahora me ponían de mala leche cada 5 y 6 de enero, llenen mi corazón y que al menos por unas horas, vuelva a sentirme como el niño feliz que fui.

martes, 5 de enero de 2010

punto radio ya es mi casa

El pasado jueves, llegó el día que fue tan ansiado unas veces, tan odiado otras como cuando el reloj marcó el minuto 30 de la última hora 14 de 2009. En ese preciso instante, la puerta acorazada del estudio se abrió para dejarnos paso. En ese preciso instante, se terminaban casi 6 meses de prácticas en aquella radio, situada en un lugar apartado y casi fantasmagórico de Sevilla.

Tomamos rumbo a la redacción para como cada día, recoger la mochila y volver a casa pero ese jueves 31 ya día señalado de por sí, hubo que esperar. Llegó el momento de las despedidas; con unos, tuve más trato con otros, menos pero de todos, sentí un hondo pellizco al tener que decir hasta luego, hasta pronto o ya nos vemos ¿dónde nos vemos? ¿en la vida? –como dijo Fran un día antes ¿en los bares?. A algunos os veré en el primer sitio pues sabe dios cuando volveremos a reencontrarnos y a otros, en los segundos. No me gustan las despedidas pero qué menos que antes de salir por última vez rutinaria de un lugar, decir un hasta pronto. El prolongarlas, creo que es perjudicial, cuando sabemos que no se puede hacer nada para cambiar el destino. Por suerte, vivimos en la sociedad de la comunicación y a nuestro alrededor disponemos de múltiples medios para que nuestros pasos, no se pierdan en la inmensa borágine del trasiego diario. Este blog es uno de ellos y eso, lo tuve aún más claro cuando tras un apretón de manos junto a mi mesa, me dijeron “te seguiré leyendo”.

No quiero citar nombres aquí pues sois casi 30 y el hacerlo, aunque estamos en un blog personal, parecería favoritismo. Atrás quedaron tertulias en la puerta junto a un café de la máquina, las inolvidables reuniones de redacción, paseos al control para ver que se cocía en el protagonistas, el primer mes con Cristóbal a quién traté poco pero recuerdo con mucho cariño, la marcha de un negro azabache de 4 patas que fue ídolo de todos, conversaciones breves pero intensas a mitad de la jornada que hacían me dieran ganas de recoger y grandes momentos vividos en el teatro, o junto a una rica cruzcampo. Han sido 6 meses muy intensos; por ahora, creo que los más de mis 26 años de vida. Hacía poco que llegaba de Estados Unidos, a mitad del periódo quién vino de ese país tan lejano se marchó. Parecía ganamos al cáncer y poco después del ecuador de este periódo, tuvimos que volver a empezar. Por suerte, cuando pase por malos momentos, podrán venir a mi recuerdos que me darán la vida como aquella abispa que se posó en la cuchara que estaba utilizando para comerme un potaje en el bar del olímpico, los desayunos mes sí y mes no media hora antes de empezar o aquella minitertulia agosteña en la que casi sólo teníamos tiempo de decir hola y adiós pues duraba unos 5 minutos y entrábamos por lo menos 8 en el estudio para contar la anécdota que tocara ese día. En definitiva, gracias a todos pues los inicios de una nueva etapa como es la laboral no se olvidan nunca y vosotros, habéis puesto de vuestra parte. Aún menos, olvidaré a los que me habéis hecho sentir que voy casi a hombros gracias a vuestro interés y comentarios de ánimo ante la situación tan fea por la que estoy pasando. Gracias por contribuir a que pueda decir con orgullo, que estuve fortaleciendo mis pasos por el mundo periodístico junto a vosotros.

jueves, 31 de diciembre de 2009

El último capítulo

Esta noche, en cuestión de segundos se termina una historia y empieza una nueva. la iremos garabateando poco a poco sabiendo que dura 365 días bueno, 366. Se termina un año natural pero para muchos, el año todavía sigue empezando en septiembre y terminando en julio o agosto, cuando el calor aprieta. te pones a pensar y alucinas con todo lo que hoy va a quedar etiquetado con eso de 2009, cosas que ahora recuerdas, y otras que recordarás con el tiempo pues nos hacemos mayores y la memoria a largo plazo funciona mejor que la de a corto. esta noche, comeremos cantidades industriales de entremeses, habrá que hacer hueco al plato principal y luego, nos tomaremos las uvas y brindaremos con cava, champán o gaiteru. Nos besaremos y abrazaremos como pocas veces se hace y después, otra vez mientras festejo la entrada del nuevo año y atiendo alguna llamada o leo mensajes, tendré la sensación del papel en blanco, del jardín por sembrar o del gran espacio por llenar de vida.

que este nuevo año que comienza dentro de unas horas, venga cargado de cosas buenas que nos haga olvidar o tapar todas las malas que ocurrieron en el anterior y si algo malo sucede, que la vida nos de muchas buenas razones para seguir. ¡Feliz 2010!. otra cosa que me gusta de este final de historia, es que el archivo de este blog crecerá un poquito más, algo, que ha sido posible gracias a vuestra retroalimentación con los comentarios recibidos pues hay que reconocerlo, cuando sabes que van a comentar tus ideas, tus inquietudes y en general lo que te salga del teclado, lo haces con gusto.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Un ataque de ego para fomentar la tdt

No, no me he hecho voluntario de Andalucía Compromiso Digital, ni tampoco voy a recibir unos eurillos por hablar de este nuevo sistema de emisión de televisión que empezará a hacerse grande a partir de abril del nuevo año natural que está apunto de llegar. cuando conocí este sistema, tuve curiosidad por conocerlo; algo que se desvaneció en cuanto vi los canales que se ofertaban a través de ONO. en mi casa todavía no podemos ver Veo 7 ni Antena Nova pero bueno, tampoco lo echamos de menos. Tendría que empezar viendo los canales de toda la vida para llegar a eso.

Ahora, si creo que me voy a poner un poco pesadito con los que me rodean para que me hechen los dos brazos tras los televisores que tengo en casa y me arreglen la maraña de cables y podamos ver Giralda TV, la emisora que el ayuntamiento puso en marcha hace unos meses, que ha dejado de emitir en analógico por una historia muy larga de contar aquí. Aunque siempre me han gustado Rafael Almansa y Cristóbal Cervantes, que son las grandes insignias de la casa, no son precisamente ellos el motivo. La tdt tendría que estar funcionando en casa antes del día 8 de enero a las 22, que es el día que yo saldré por ese canal en un programa cuyo nombre no recuerdo ahora y la verdad, tampoco me preocupé en preguntar. Sé que es para fomentar el transporte público, y que lo hace un chaval muy simpático llamado Josema Ramírez, que anduvo por la que hasta mañana será mi casa radiofónica algunos años dando sus primeros pasos en ésto de contar cosas.

La entrevista tampoco fue nada del otro mundo, se hizo dentro de un autobús urbano y hablamos un poco de todo: de lo mío, de mi vida, de mis estudios... vamos, básicamente, lo que cuento en todas las entrevistas ególatras que me piden y a las que yo nunca me niego. pues bueno, a los que me conocéis ya de mucho no os sirve pero si al menos consigo que un par de criaturitas más puedan compartir lo que el Tahur Manco escribió en su blog enlazado más abajo acerca de los caballeros del tacto, puedo decir con orgullo que este mundo es cada día un poco mejor y la venda que muchos no quieren quitarse porque les acompaña desde chiquetitos, se les está cayendo. ahora quieren quedarse sin ella, pues lo poco que han visto nuevo, les ha gustado.

jueves, 24 de diciembre de 2009

¡Felices fiestas y mejores comilonas!

En estos días, parece que estamos obligados a tener que sonrreír y a estar todos juntos. Cada año que pasa, son más los que faltan y a el que aquí teclea, le cuesta eso de afrontar estas fechas que antes eran tan especiales. Aún más cuesta, cuando este año tocará pasar por primera vez la nochebuena fuera de casa, más concretamente, en una habitación de hospital junto a mi madre que permanece en una cama hasta dios sabe cuando. No se me ocurre mucho más que poner únicamente, daros la s gracias a todos los que me habéis arrimado vuestro ombro y me habéis dejado una silla en vuestra mesa para que en un día tan señalado, no me sienta sólo. Por suerte, estando las cosas como están, voy a terminar cenando algo más que una cena especial de hospital para el acompañante de un enfermo terminal

martes, 22 de diciembre de 2009

Día de esperas

Cada día es irrepetible, único en su especie. Aunque unos, son más predecibles que otros. Hooy, casi todos amanecen pendientes de la radio para ver si ese décimo que les trajeron de Asturias, Madrid, Barcelona o Sevilla les da unos eurillos que le quitan de pobre o al menos, ayude a tapar los agujeros provocados por esta sociedad del compracompra en la que estamos inmersos.

En mi casa este año, no queremos que nos toque ningún gordo cargadito de euros. Lo que más anelamos, es que todo este tiempo de hospitales y mala suerte se borre y las cosas vuelvan a ser como antes o al menos, casi. para ello, esperamos varias cosas: una llamada, una cita en virgen del Rocío y unos resultados médicos. Ahí será cuando sabremos si hoy nos ha tocado la lotería o no, y después de eso, en el camino de vuelta a casa, será cuando de verdad empecemos algunos a plantear nuestro futuro quizá impensable, hace 4 años. Mientras tanto, aunque no llevo ningún boleto ni participación, el sonido de fondo será como el de gran parte de España, el de la SER retransmitiendo el sorteo algo, que desde que Iñaki Gavilondo pasó a la televisión ya no volverá a ser lo mismo.

jueves, 17 de diciembre de 2009

El final de una mañana

Los compañeros de la Radio de los Blogueros de Punto Radio Sevilla, piden entradas sobre el final de las cosas para su último programa de 2009 que se emitirá este viernes por la 93.0 y por su blog, de 7 a 8 de la tarde. aquí va la mía.

Era una tarde de junio en la que el calor no apretaba mucho. Tu amiga, me había dicho que aquél día, irías a la facultad a hacer tu último examen. Estaba esperando el autobús en la puerta, después de una agotadora mañana dándole forma a unas ideas para aspirar al notable y apareciste tu. Como siempre, no tuvimos que recurrir a ninguna artimaña para encontrar conversación. Aunque fuimos compañeros, yo me quedé atrás haciendo el curso escoba, una circunstancia que nos unió más. En los dos, había como un sentimiento de aspiración a tener más que un simple trato universitario pero no tuvimos el valor de hacerlo, la rutina nos absorbió impidiendo que nos hicéramos más amigos.

Antes de tu llegada, ese era el motivo de mis pensamientos, que podríamos haber tenido una amistad más fuerte pero no fue así y ahora, quizá era demasiado tarde. La conversación que manteníamos mientras el autobús luchaba por darse paso en la hora punta sevillana, hizo que me olvidara un poco de todo aquello. Aquél día, tu ibas con tiempo de sobra, tu tren no salía hasta las 3 y media y me dijiste que comerías en el Burriquín de Kansas City que había estado cerrado varios meses por obras. La conversación que teníamos, quizá era más interesante que otros días, quizá porque sabíamos tardaríamos en volver a vernos, se ha quedado más en mi memoria. De pronto, el autobús hizo un giro para tomar por José laguillo; entonces supe, que el final estaba llegando; la primera parada, y al cerrar en la siguiente sus puertas, llegó el crudo momento. Nos dijimos adiós sin saber que decirnos. Ambos sabíamos que aquél hasta luego no era hasta mañana poco antes de las 8, era un adiós interrogativo, pues no sabíamos cuando llegaría el rencuentro. Lo único que te salió es un “que tengas suerte” en el que se leían muhas palabras y deseos y en el que se veía, un final forzado. Desde entonces, no hemos vuelto a vernos. El autobús siguió su camino dejando atrás lugares que por tu vida en el pueblo y tu trabajo intenso, no volverán a verte pasar en mucho tiempo, pero que siempre recordarás con cariño.

domingo, 13 de diciembre de 2009

11 años

No es un aniversario redondo pero hoy, a diferencia de otros años lo he recordado con más intensidad. Han pasado ya 11 años de aquél día, en el que estaba en mi habitación del internado escuchando el programa de Rafael Cerro en Radio Voz. Aquella mañana, probaban el nuevo Seat Toledo en el que luego, tanto montaría en madrugadas llenas de amigos y regadas con altas cantidades de alcohol. Fue en ese momento, cuando la canción de Fools Gardens lemon tree sonaba para darle paso a la prueba, cuando la puerta de mi habitación se abrió; era Adolfo, uno de los compañeros de apartamento quién me avisó que me reclamaban en el despacho de residencia. Me pensé si ir o no, pues al principio creía que me iban a castigar por hacer o decir algo; aquél chaval, nunca traía buenas noticias y era, de aquellos que van de más listos. Al final decidí bajar, pensando que si no lo hacía, me vendrían a buscar y sería peor.

Una vez entré, el ambiente era solemne, estaban reunidos como deliberando algo. Empecé a temblar intuyendo la bronca que daría paso al castigo; no tuve que esperar mucho, pues la encargada del internado en fin de semana, quiso ir al grano. “Mira Jorge, ha llamado tu madre porque tu padre ha tenido un accidente, si te quieres ir a Sevilla, salen trenes a las 2, a las 4, a las 5 y a las 6”. Lo que menos esperaba yo, era aquello. La primera reacción que tuve fue decirle que iba a llamar a mi casa a preguntar y ahora volvería. Subí de nuevo a mi dormitorio y marqué; en casa, cogía el teléfono todo el mundo menos mi madre y nadie hablaba mucho. Al ver aquello decidí sin pensarlo más, coger un AVE. Avisé a mis amigos de lo que ocurría y nos preparamos para la comida especial en honor a Santa Lucía: langostinos pelados, cordero, sopa y pasteles. No quise correr demasiado y ahora, pienso que es lo mejor que hice; aquella comida, dentro de mi inquietud, me supo a un fuerte abrazo de esos que te transmiten mucho ánimo de parte de todos los allí presentes, para ayudarme a superar lo mejor posible el mazazo que me aguardaba al subir la rampa de Santa Justa. Cuando me percaté que el colegio pagó el taxi hasta atocha y el billete del tren, algo me hizo pensar que aquél accidente podría ser más que eso. El viaje de 2 horas y medias fue largo, eterno diría yo. Sentí ganas de bajarme a empujar para llegar antes.

Al fin, a las 6 y media, llegamos; no tenía cuerpo de observar la diferencia con la capital de España, de alegrarme por estar en mi tierra a la que había empezado a querer desde hacía 3 meses, cuando me marché por voluntad propia. Subí de la vía, y allí estaban mi hermano y mi madre. De mi boca, salieron las típicas preguntas “¿qué ha pasado? ¿cómo está? ¿Es grave?”. Y la más estúpida de todas: “¿en qué hospital está”?. Se hizo un silencio que pudo parecer eterno y llegó la respuesta: en el cementerio. Puede parecer duro pero también lo veo comprensible contestar así, pues son situaciones en las que no puedes, por mucho que lo intentes, medir tus palabras para no hacer daño. Digas lo que diga, esa respuesta, quedará grabada en quién pregunta para toda su vida. ¿Y ahora qué?, fue la siguiente pregunta luego, luego… vienen muchos recuerdos sueltos e inconexos como si de un sueño se tratase. Llegué a casa y no recuerdo bien como fue todo creo, que era como una especie de situación de tanatorio; mucha gente, se charlaba, se tomaba café, los móviles que empezaban a estar presentes en nuestras vidas sonaban, (algunos con canciones navideñas incluidas por el fabricante) y creo que incluso, hubo algún momento en el que reímos todos. Mis recuerdos vuelven a conectarse cuando nos quedamos sólos y yo me pregunté que hacer. Decidí que lo mejor era acostarme para dormir y no pensar. Aquella noche, no quería dormir sólo; sentí mucho frío, dentro y fuera de mi cuerpo. La pregunta del ¿y ahora qué? Seguía resonando en mi cabeza mientras en la radio, Gaspar Rosety acababa de terminar de narrar el barça con no se quién y los aficionados gritaban ¡núñez dimisión!. Aquella algarabía turbó aún más mi ánimo y decidí apagar y dar media vuelta. En seguida quedé dormido, con un sueño profundo como hacía mucho no tenía. Cuando desperté a la mañana siguiente, empecé una nueva vida, la que hoy sigo saboreando con tragos unos dulces y otros no tanto.

Todos los días, querido padre, me acuerdo de ti. Ya no te pido perdón por todos los errores que cometí pues se que no es necesario, pues allá donde estés tu no consideras que yo me haya equivocado. Tus consejos, tus enseñanzas, tus frases e historietas se han hecho grandes para mi y me acompañan allá donde voy, como tu fotografía en mi cartera. Si alguien ha contribuido a fortalecer los pilares de mi vida: mis sueños, mi vocación periodística o mis inquietudes culturales, ese sin duda, has sido tu. Por eso, estas línes y esta noche, van dedicadas a ti. Hoy, siento ganas de saborear el silencio para escuchar sus sonidos que se dejan ver más por estas fechas, oler sin que nada me distraiga el aire de mi calle perfumado de leña y sentir el frío, que me trae tus recuerdos. Esta noche, quiero dejarme llevar y si tu quieres, toma la palabra, celebraremos 2 días antes tu 59 cumpleaños. Entonces, el silencio tendrá sentido para mi.